Ecohoteles, Ocio saludable

Por: Fundación Ecoagroturismo  03/06/2008
Palabras clave: Turismo Ecológico, Casa Hotel Rural Ecológico

Al pie de los Picos de Europa, en el municipio asturiano de Arriondas, se encuentra el hotel Posada del Valle, una preciosa casona de piedra y madera levantada a finales del siglo XIX y rodeada por una finca propia de siete hectáreas. A simple vista, se trata de uno de esos “hoteles con encanto” que abundan en zonas rurales, pero, como explica su propietario, Nigel Burch, el edificio y todo su negocio está basado en criterios ecológicos que incluyen materiales naturales, un paisaje exuberante, cría de razas autóctonas, agricultura ecológica y slow food en su cocina. Es un buen ejemplo de hotel ecológico y, por si alguien lo duda, Nigel muestra al cliente la flor del certificado del Centro Europeo para el Turismo Ecológico y Agrario (ECEAT). En 1995, Nigel y su mujer, Joanne, compraron esta casa y la rehabilitaron como hotel rural de calidad con la idea de atraer a un público amante del senderismo, afición que practican muchos de sus clientes habituales. En especial, valoran el paisaje privilegiado, el aire sano del entorno y los alimentos producidos tradicionalmente en la misma finca. “Nosotros íbamos buscando un sitio familiar y de trato cercano –explica Teresa de Mera, clienta del establecimiento–, pero también ecológico, y este hotel ofrece paisaje, alimentos naturales, tranquilidad, naturaleza y arraigo a la tierra.”

Teresa y su familia no responden al perfil de cliente de ecohotel, es decir, familias del norte y centro de Europa o de las islas británicas; sino que pertenecen a la categoría de cliente nacional emergente, pero todavía escaso. “El 80% o más de nuestros clientes –explica Nacho (Nigel)– son extranjeros y, de éstos, el 70%, británicos, un 4%, norteamericanos y, el resto, alemanes, holandeses y de otros países de Europa. Entre un 15 y un 20 por ciento de los que han venido en 2007 lo han hecho por nuestra filosofía ecológica y estamos muy contentos de ello.” En opinión de Severino García, presidente de la Fundación Ecoagroturismo –asociación que reúne hoy a 70 negocios de turismo sostenible– y él mismo empresario turístico rural, “se percibe una sensibilización mayor de la sociedad por los temas medioambientales, sobre todo, en lo que se refiere a la salud y a la alimentación. También hay nuevos proyectos de ecohotel, pero, hasta ahora, este tipo de conceptos están más arraigados en otros países que en el cliente nacional. La gente aquí está más sensibilizada que antes, pero a la hora de pagar...”. Una forma exitosa de darse a conocer son las actividades divulgativas organizadas en el propio recinto sobre las bondades de la alimentación ecológica, la riqueza natural de los alrededores o las características de una construcción bioclimática. Por decirlo de alguna manera, es como el baile con orquesta que organizan los grandes hoteles de las zonas turísticas para animar a sus clientes, pero con otra filosofía. sellos fiables Una prueba de que los ecohoteles empiezan a funcionar es que ya están proliferando en nuestro país los establecimientos que se autoconceden ese título u otros parecidos sin ser para nada ecológicos. Se trata, claro está, de unos falsos bio que utilizan un reclamo verde, fundamentalmente para atraer a clientes centroeuropeos o británicos y cobrarles más cara la habitación. Severino García se lamenta de que los hoteles “se pueden llamar ecológicos hoy según les parezca a ellos. Si uno busca ‘hotel ecológico’ en internet, se puede encontrar de todo, porque el prefijo eco en lo agroalimentario tiene un control, pero no en hoteles, por eso se encuentra en montones de portales de hostelería sin que tenga detrás ningún criterio ambiental”. Pero, ¿cómo debe ser un hotel ecológico? El primer requisito es que sea saludable por su ubicación, elección de terrenos y materiales empleados. Es exigible una construcción bioclimática que reduzca el consumo de energía, por ejemplo, con buenos aislamientos y una orientación adecuada. La Fundación Ecoagroturismo considera también que debe respetar la tradición y la cultura local, el paisaje rural y la biodiversidad de su entorno. Y, aunque no figure en ningún manual de exigencias, la mayoría de los clientes de este tipo de oferta turística destacan el hecho de descansar y dormir mejor que en otros recintos, así como un trato cercano por parte del personal del hotel, compuesto, a menudo, por los mismos propietarios y su familia. Para simplificar las cosas a la hora de elegir un auténtico ecohotel, existen diferentes certificados de calidad ambiental: el EMAS, que ostenta la red de paradores; la ecoetiqueta europea, la marca Biohotel o, la más desarrollada en España, el certificado básico ECEAT, promovido por esta red europea de alojamientos rurales sostenibles. En estos momentos, ostentan esta marca seis establecimientos en Asturias, tres en Cataluña, uno en Castilla-La Mancha, uno en Castilla y León y uno más en Murcia. Por otra parte, la Fundación Ecoagroturismo y su portal en internet (ecotur.es) están trabajandojunto a ECEAT para crear un estándar de calidad ambiental más exigente y con un sistema de auditorías para comprobar que se cumplen realmente esos criterios a lo largo del tiempo. Es lo que se denomina Certificado ECEAT Premium, que será reconocible para el cliente por su símbolo (una margarita blanca y amarilla sobre un fondo verde) y que se pretende poner en marcha en la primera mitad de 2008. ...

Palabras clave: Casa Hotel Rural Ecológico, Turismo Ecológico,

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