La evaluación psicológica forense evita la infravaloración de las secuelas tras el daño neurológico

La evaluación psicológica forense evita la infravaloración de las secuelas tras el daño neurológico desde GABINETE NEUROPSICOLÓGICO Y JURÍDICO (Autorizado por la Consejería de Salud - Junta de Andalucía)

Por: GABINETE NEUROPSICOLÓGICO Y JURÍDICO (Autorizado por la Consejería de Salud - Junta de Andalucía)  24/11/2007
Palabras clave: Familia, Psicología, Terapia

En Opiniones de http://www.difusionjuridica.com/ Una de las discrepancias que redundan en una importante infravaloración de secuelas es la encontrada en el diagnóstico diferencial entre el cambio de personalidad debido a enfermedad médica y la demencia debida a causa médica. En España todavía no es frecuente la demanda de periciales neuropsicológicas debido al desconocimiento por parte de los actores jurídicos y a la escasez de profesionales especializados.El Neuropsicólogo Forense es un Psicólogo especializado en Neuropsicología que es experto en la valoración forense de las relaciones cerebro-conducta. El objetivo de la evaluación neuropsicológica es el estudio de las fortalezas y debilidades que presenta un individuo que ha sufrido una alteración que afecta a su cerebro, relacionar el cambio sufrido respecto a su estado premórbido y valorar su grado de funcionamiento actual y potencial. Se centra en el estudio de las áreas cognitivas, emocionales, conductuales, intelectivas y de personalidad dentro del propio contexto del individuo. La valoración de secuelas neuropsicológicas más comunes son generalmente traumatismos craneoencefálicos resultantes de accidentes de tráfico o laborales. Sin embargo, en un reciente estudio que hemos llevado a cabo en el Instituto de Medicina Legal de Jaén (Meersmans et al, 2006), las actuaciones periciales neuropsicológicas responden mayoritariamente a procedimientos de incapacitación (58,8%); y a procedimientos dirigidos a la valoración de secuelas (23,6%); y estudios sobre imputabilidad(11,8%).Por otra parte, las discrepancias entre los peritos surgen con frecuencia en el contexto del diagnóstico clínico-forense psicopatológico resultante tras un daño cerebral. Como es lógico, la especialidad de cada profesional forense va a conducir la exploración a un objetivo específico utilizando técnicas e instrumentos de evaluación propias de cada disciplina. Dada la naturaleza multidimensional del comportamiento humano, es lógico pensar que ante una misma valoración existirán diferencias en las conclusiones entre médicos psiquiatras, traumatólogos, forenses, psicólogos, neuropsicólogos. Las diferentes conclusiones a la que pueden llegar los peritos no deberían de ser excluyentes entre sí, ya que cada profesional evalúa una parte de la realidad que configura el objeto de la pericia.Otro factor que puede afectar a la valoración pericial es cuando el perito actúa de oficio (generalmente a través del Instituto de Medicina Legal o turno de oficio), o es presentado por una de las partes. En el primer caso, y desde mi experiencia en lo público (IML), he de criticar la falta de tiempo en la valoración de secuelas de accidentes de tráfico, así como el desinterés que ocasiona, ya que son considerados de “segundo orden”, por la repercusión económica que conlleva al compararlos con otros procedimientos de incapacitación o imputabilidad por ejemplo. En el segundo caso, existe un sesgo común en cualquier perito de parte, aquel que no evalúa adecuadamente la sinceridad, motivación y el esfuerzo del explorado, ya que la detección de una posible simulación conllevaría la pérdida del clienteLa evaluación neuropsicológica forense resuelve estos problemas mediante numerosas entrevistas y la administración de un número extenso de pruebas que conlleva un exhau tivo estudio con el explorado. De la misma forma, se administran pruebas construidas específicamente en el campo forense para el diagnóstico de simulación o escaso esfuerzo, y cuyas propiedades psicométricas avalan su elevada sensibilidad y especificidad de detección. Una de las discrepancias que redundan en una importante infravaloración de secuelas es la encontrada en el diagnóstico diferencial entre el cambio de personalidad debido a enfermedad médica y la demencia debida a causa médica. Ambas tienen en común que el proceso mórbido surge a raíz del efecto fisiológico directo de una enfermedad médica, que generalmente es el traumatismo craneal. En ambos casos, se suele encontrar afectado el lóbulo frontal del cerebro, ello conlleva que exista una sintomatología común que afecta al comportamiento caracterizado por inestabilidad afectiva, descontrol de los impulsos, crisis de agresión o de cólera desproporcionada, apatía, y/o suspicacia.Existe una tendencia entre los peritos a englobar el trastorno de personalidad como un síntoma del diagnóstico de demencia, eliminando de esta forma la consecuente valoración de secuelas comprendida entre 10 y 90 puntos. Esta tendencia, posiblemente esté motivada por la regla de carácter general aprobada en el Real Decreto Legislativo 8/2004: "Una secuela deber ser valorada una sola vez, aunque su sintomatología se encuentre descrita en varios apartados de la tabla, sin perjuicio de lo establecido respecto del perjuicio estético. No se valorarán las secuelas que estén incluidas y/o se deriven de otra, aunque estén descritas de forma independiente" A pesar de que la revisión del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM IV TR(American Psychiatric Association, 2001) ha corregido el error que había en el criterio de exclusión por el cual no permitía el diagnóstico de cambio de personalidad debido a enfermedad médica concomitante a un diagnóstico de demencia, parece que “cuesta” realizar el doble diagnóstico, así como justificarlo.Por todo ello, es de suma importancia un adecuado diagnóstico diferencial entre ambas patologías, ya que no son excluyentes entre sí, pero requieren de una evaluación exhaustiva para descomponer las diferentes áreas deficitarias (personalidad o funciones cognitivas entre otras) y relacionarlas causal y diferencialmente en el patrón de daño cerebral mostrado.Una de las aportaciones que ofrece la evaluación neuropsicológica es el estudio modular de las funciones neuro-cognitivas básicas y superiores, así como de las habilidades intelectuales, emocionales y de personalidad. Los instrumentos y técnicas aplicadas poseen unas propiedades de fiabilidad y validez científica que permiten la comparación de la ejecución del explorado respecto a su grupo normativo. De esta forma se puede categorizar psicométricamente el grado de deterioro que presenta y correlacionarlo con las estructuras neurológicas dañadas.Através de la Neuropsicología Forense se puede justificar psicométricamente cuándo es prominente el cambio de personalidad respecto al cuadro clínico demencial así como cuantificar el grado de alteración que sufre el lesionado en p.ej. memoria, atención o funciones ejecutivas; ayudando científicamente al diagnóstico diferencial.Miguel Meersmans Sánchez-Jofré y Ángeles López Jiménez. Gabinete Neuropsicológico y Jurídico. Granada

Palabras clave: Asesoramiento Clínico, Asesoramiento Forense, Asesoramiento Jurídico, Clínicas Psicológicas, Craneoencefalico, Demencia, Diagnóstico Neuropsicológico, Diagnóstico Psicológico, Evaluación Neuropsicológica, Evaluación Psicológica, Familia, Forense, Imputabilidad, Incapacidad, Informes Periciales Neuropsicológicos, Informes Periciales Psicológicos, Neuropsicología, Neuropsicología Clínica, Neuropsicología Forense, Parkinson, Penal, Peritaciones, Peritaciones Judiciales, Peritajes, Perito, Psicología, Psicología Clínica, Psicología En El Ámbito Clínico, Psicología Jurídica, Psicologos, Psicoterapia, Rehabilitación Neuropsicológica, Secuelas, Servicios De Psicología, Terapia, Traumatismo, Violencia De Genero,

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