Bolsas de tela biodegradable y reutilizable

Por: BOLSAS COTTON  24/08/2008
Palabras clave: Bolsas De Tela, Bolsas Ecológicas, bolsas biodegradables

Las bolsas de plástico se vuelven depredadoras Lilian Hernández Nos hemos acostumbrado a utilizarlas, pero en grandes cantidades contaminan y obstruyen el drenaje Diariamente las usamos, son prácticas, en ellas llevamos de todo y facilitan la carga, pero cuando las dejamos de utilizar se convierten en basura. Así de fugaz es la vida que le damos a las bolsas de plástico. En supermercados, tianguis, papelerías, misceláneas, farmacias o cualquier otro expendio nunca falta que nos obsequien una de estas bolsas, para facilitar la transportación de lo que se compró. En ese instante es de gran ayuda, pero una vez que sacamos lo que ahí fue transportado, esa bolsita estorba y se convierte en un desecho. Sin embargo, ponerla en un cesto de basura o tirarla en plena calle no significa que ahí termina su vida. Las famosas bolsas de un solo uso tardan en desaparecer cerca de cien años y, aunque una bolsita podría parecer inofensiva, lo cierto es que en grandes cantidades causa daños al medio ambiente y pone en peligro a la fauna marina. Este problema va en aumento, porque en las últimas tres décadas se ha incrementado su uso, y un ejemplo de ello se percibe en los supermercados, donde nueve de cada diez bolsas son de plástico, de las cuales se reparten alrededor de diez en un promedio de dos minutos que, si se multiplica por una hora, son 300 bolsas de plástico distribuidas entre los consumidores. Esto revela que su uso resulta excesivo y pocas veces se toma conciencia de que no siempre las necesitamos, mas, debido a ser gratuitas, nos hemos acostumbrado a utilizarlas en cualquier compra. A pesar de que no hay estadísticas oficiales de cuántas bolsas de este material usamos al día los mexicanos, grupos ambientalistas calculan que tan sólo en la Ciudad de México y el Área Metropolitana se consumen más de 20 millones al día, las cuales se desechan, contaminan el entorno y obstruyen el drenaje. “Es un grave problema para el suelo, el agua y, cuando se quema, lo es para la atmósfera. Pero esto se agudiza con las impresiones de tintas que traen, porque éstas llevan contaminantes que están hechos con sales metálicas”, explicó Eduardo González Hernández, director general de Impacto y Riesgo Ambiental de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). Tras lamentar que en nuestro país no hay ninguna iniciativa para disminuir el uso de bolsas de plástico, detalló que en época de lluvias tapan las coladeras y, por ende, colapsan los drenajes, lo cual ocasiona mayores inundaciones. Entrevistado por Excélsior, señaló que cuando las bolsas de plástico llegan al mar, ocasionan que disminuya el oxígeno del agua, porque los organismos biodegradadores necesitan más para tratar de desintegrarlas y, de esta manera, las especies marinas pierden oxígeno y mueren. En su opinión, a pesar de que en México hay organizaciones con amplia conciencia ambiental que buscan disminuir su consumo promoviendo bolsas de tela, mecate o canastas, día con día se utilizan más bolsas de plástico porque no hay un reglamento que controle su uso. En ese sentido, consideró que cobrarlas sería una de las soluciones, pues sólo así la gente buscaría alternativas. “Es muy triste decirlo, pero sólo hasta que nos duele en el bolsillo es cuando valoramos este tipo de cosas, porque no hay conciencia en la población. Tal vez algún día los grupos ambientalistas ganen, pero si se adoptan medidas estrictas, como la de cobrar las bolsitas, es entonces cuando vamos a buscar alternativas para disminuir su uso”, concluyó el funcionario de la Semarnat. Nos hemos acostumbrado a utilizarlas, pero en grandes cantidades contaminan y obstruyen el drenaje Diariamente las usamos, son prácticas, en ellas llevamos de todo y facilitan la carga, pero cuando las dejamos de utilizar se convierten en basura. Así de fugaz es la vida que le damos a las bolsas de plástico. En supermercados, tianguis, papelerías, misceláneas, farmacias o cualquier otro expendio nunca falta que nos obsequien una de estas bolsas, para facilitar la transportación de lo que se compró. En ese instante es de gran ayuda, pero una vez que sacamos lo que ahí fue transportado, esa bolsita estorba y se convierte en un desecho. Sin embargo, ponerla en un cesto de basura o tirarla en plena calle no significa que ahí termina su vida. Las famosas bolsas de un solo uso tardan en desaparecer cerca de cien años y, aunque una bolsita podría parecer inofensiva, lo cierto es que en grandes cantidades causa daños al medio ambiente y pone en peligro a la fauna marina. Este problema va en aumento, porque en las últimas tres décadas se ha incrementado su uso, y un ejemplo de ello se percibe en los supermercados, donde nueve de cada diez bolsas son de plástico, de las cuales se reparten alrededor de diez en un promedio de dos minutos que, si se multiplica por una hora, son 300 bolsas de plástico distribuidas entre los consumidores. Esto revela que su uso resulta excesivo y pocas veces se toma conciencia de que no siempre las necesitamos, mas, debido a ser gratuitas, nos hemos acostumbrado a utilizarlas en cualquier compra. A pesar de que no hay estadísticas oficiales de cuántas bolsas de este material usamos al día los mexicanos, grupos ambientalistas calculan que tan sólo en la Ciudad de México y el Área Metropolitana se consumen más de 20 millones al día, las cuales se desechan, contaminan el entorno y obstruyen el drenaje. “Es un grave problema para el suelo, el agua y, cuando se quema, lo es para la atmósfera. Pero esto se agudiza con las impresiones de tintas que traen, porque éstas llevan contaminantes que están hechos con sales metálicas”, explicó Eduardo González Hernández, director general de Impacto y Riesgo Ambiental de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). Tras lamentar que en nuestro país no hay ninguna iniciativa para disminuir el uso de bolsas de plástico, detalló que en época de lluvias tapan las coladeras y, por ende, colapsan los drenajes, lo cual ocasiona mayores inundaciones. Entrevistado por Excélsior, señaló que cuando las bolsas de plástico llegan al mar, ocasionan que disminuya el oxígeno del agua, porque los organismos biodegradadores necesitan más para tratar de desintegrarlas y, de esta manera, las especies marinas pierden oxígeno y mueren. En su opinión, a pesar de que en México hay organizaciones con amplia conciencia ambiental que buscan disminuir su consumo promoviendo bolsas de tela, mecate o canastas, día con día se utilizan más bolsas de plástico porque no hay un reglamento que controle su uso. En ese sentido, consideró que cobrarlas sería una de las soluciones, pues sólo así la gente buscaría alternativas. “Es muy triste decirlo, pero sólo hasta que nos duele en el bolsillo es cuando valoramos este tipo de cosas, porque no hay conciencia en la población. Tal vez algún día los grupos ambientalistas ganen, pero si se adoptan medidas estrictas, como la de cobrar las bolsitas, es entonces cuando vamos a buscar alternativas para disminuir su uso”, concluyó el funcionario de la Semarnat. Nos hemos acostumbrado a utilizarlas, pero en grandes cantidades contaminan y obstruyen el drenaje Diariamente las usamos, son prácticas, en ellas llevamos de todo y facilitan la carga, pero cuando las dejamos de utilizar se convierten en basura. Así de fugaz es la vida que le damos a las bolsas de plástico. En supermercados, tianguis, papelerías, misceláneas, farmacias o cualquier otro expendio nunca falta que nos obsequien una de estas bolsas, para facilitar la transportación de lo que se compró. En ese instante es de gran ayuda, pero una vez que sacamos lo que ahí fue transportado, esa bolsita estorba y se convierte en un desecho. Sin embargo, ponerla en un cesto de basura o tirarla en plena calle no significa que ahí termina su vida. Las famosas bolsas de un solo uso tardan en desaparecer cerca de cien años y, aunque una bolsita podría parecer inofensiva, lo cierto es que en grandes cantidades causa daños al medio ambiente y pone en peligro a la fauna marina. Este problema va en aumento, porque en las últimas tres décadas se ha incrementado su uso, y un ejemplo de ello se percibe en los supermercados, donde nueve de cada diez bolsas son de plástico, de las cuales se reparten alrededor de diez en un promedio de dos minutos que, si se multiplica por una hora, son 300 bolsas de plástico distribuidas entre los consumidores. Esto revela que su uso resulta excesivo y pocas veces se toma conciencia de que no siempre las necesitamos, mas, debido a ser gratuitas, nos hemos acostumbrado a utilizarlas en cualquier compra. A pesar de que no hay estadísticas oficiales de cuántas bolsas de este material usamos al día los mexicanos, grupos ambientalistas calculan que tan sólo en la Ciudad de México y el Área Metropolitana se consumen más de 20 millones al día, las cuales se desechan, contaminan el entorno y obstruyen el drenaje. “Es un grave problema para el suelo, el agua y, cuando se quema, lo es para la atmósfera. Pero esto se agudiza con las impresiones de tintas que traen, porque éstas llevan contaminantes que están hechos con sales metálicas”, explicó Eduardo González Hernández, director general de Impacto y Riesgo Ambiental de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). Tras lamentar que en nuestro país no hay ninguna iniciativa para disminuir el uso de bolsas de plástico, detalló que en época de lluvias tapan las coladeras y, por ende, colapsan los drenajes, lo cual ocasiona mayores inundaciones. Entrevistado por Excélsior, señaló que cuando las bolsas de plástico llegan al mar, ocasionan que disminuya el oxígeno del agua, porque los organismos biodegradadores necesitan más para tratar de desintegrarlas y, de esta manera, las especies marinas pierden oxígeno y mueren. En su opinión, a pesar de que en México hay organizaciones con amplia conciencia ambiental que buscan disminuir su consumo promoviendo bolsas de tela, mecate o canastas, día con día se utilizan más bolsas de plástico porque no hay un reglamento que controle su uso. En ese sentido, consideró que cobrarlas sería una de las soluciones, pues sólo así la gente buscaría alternativas. “Es muy triste decirlo, pero sólo hasta que nos duele en el bolsillo es cuando valoramos este tipo de cosas, porque no hay conciencia en la población. Tal vez algún día los grupos ambientalistas ganen, pero si se adoptan medidas estrictas, como la de cobrar las bolsitas, es entonces cuando vamos a buscar alternativas para disminuir su uso”, concluyó el funcionario de la Semarnat.

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