Carboxiterapia

Por: Centro Medicina Natural y Antienvejecimiento  10/08/2010
Palabras clave: Natural, Medicina, Estetica

La Terapia con Dióxido de Carbono (CO2) o Carboxiterapia es una técnica no quirúrgica que consiste en la inyección subcutánea de CO2 con fines médicos.
El CO2 es un gas que se produce como consecuencia de la respiración celular y que se elimina con la respiración; puesto que esto es así, no se produce reacción alérgica ni toxicidad al aplicar el gas; muy por el contrario existe beneficio con el tratamiento.

Es un procedimiento médico, mínimamente invasivo, seguro y con mínimos riesgos y complicaciones.

Es una técnica relativamente nueva en Medicina estética, pero que viene siendo utilizada en el área clínica desde 1930, en Francia, en la estación de Royat utilizando el gas natural de la estación termal para tratar problemas arteriales, venosos y las úlceras de piel. El Instituto de Investigación Cardiovascular de Royat sigue marcando la pauta en cuanto al uso del CO2 para beneficio de la salud desde que fuera inaugurado en 1946.

¿Cómo actúa la Carboxiterapia?

Uno de los mecanismos de acción de la Carboxiterapia es el incremento del efecto Bohr. Según el efecto Bohr, la hemoglobina tiene más afinidad por el CO2 que por el oxígeno. Al inyectar CO2 en el tejido subcutáneo, éste sirve de estímulo para que inmediatamente haya mayor circulación de sangre en el área tratada, y los eritrocitos de la sangre suelten el oxígeno y carguen el CO2, de tal manera que oxigenan el tejido y eliminan el CO2 a nivel pulmonar.

Otro de los mecanismos es que el dióxido de Carbono estimula la vasodilatación a nivel de capilares en piel y angiogénesis.

Entre los efectos beneficiosos de la carboxiterapia contamos: Mejora la circulación local, mejora la microcirculación en piel, estimula la formación de fibras colágenas y elásticas; y estimula su reorganización, mejora el tono y la elasticidad de la piel, reduce medidas por su efecto lipolítico y oxigena los tejidos.

Seguridad de la Terapia

  • El CO2 es un gas no tóxico y no embólico.
  • No eleva la presión arterial
  • No causa hipercapnia (aumento del CO2 en la sangre).
  • No produce radicales libres
  • No tiene riesgo de causar alergia
  • No lesiona el tejido conectivo y se puede usar en cualquier zona corporal
  • No tiene riesgos sistémicos ni locales
  • El gas se elimina por vía pulmonar, renal y cutánea.
  • No hay límite de edad.

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