Piedras blancas para hacer llegar la luz

Por: Tino Stone Group S A  21/06/2010
Palabras clave: Marmolistas, Marmolerías, Colocadores De Piedra Natural

La premisa de partida era sustituir a la antigua iglesia de El Puerto, un modesto edificio que ha acogido a los feligreses de esta zona de la ciudad desde hace más de 30 años y conseguir que las gentes del barrio la entendieran como su parroquia.

 

Enseguida, el estudio RGRM Arquitectos se planteó reinventar una tipología a la que acompañan tantos siglos de historia y a la que querían dar nuestra óptica del catolicismo en el siglo actual. Una mirada íntima, exenta de abalorios que distraigan la intención de rezar. Para ello se intentó crear en esta Iglesia de santa Ana y san Joaquín un espacio para la desnudez del alma, sagrado, espiritual, sincero y a la vez contener en la arquitectura la historia de las gentes de El Puerto, para crear lazos de unión y complicidades con el nuevo edificio. Enraizar la arquitectura a los lugares a los que pertenece, a los marineros y la luz de Almería, el blanco, todo genera un conjunto palpable y unitario. El programa de usos es sencillo: un espacio de encuentro y celebración para al menos 400 personas; unos salones para impartir catequesis, salas de reuniones para la parroquia una vivienda para el párroco. Su planta se configura a partir de un muro continuo que se pliega sobre sí mismo, para conformar la nave central, alberga en su interior la sacristía y el despacho parroquial y se convierte en la torre campanario. Las capillas se agrupan formando un cuerpo pétreo arropado por el muro exterior, pensándose como lugar íntimo y de recogimiento. La nave fracturada por una grieta de luz revela un profundo simbolismo, trazando el eje que conduce hasta el altar. El techo lo forman pesados volúmenes que parecen flotar por la acción de la luz, buscando, con la ingravidez, lo sagrado. La alegría es una premisa auto-impuesta como sentimiento a conseguir dentro del edificio: la luz es el instrumento.

La piedra utilizada en este proyecto es una caliza blanca con veta muy marcada, denominada Travertino Real y lleva un tratamiento de arenado. El material va en la fachada ventilada para el exterior y pegada en el interior. El uso de la piedra ha contribuido a crear la sensación de durabilidad y permanencia que el Obispado planteó desde el principio, ya que deseaba que la iglesia constituyera un legado a la comunidad católica de Roquetas de Mar.

La fachada ventilada aporta mayor aislamiento térmico, lo que ahorra energía. Los tonos blancos del edificio, van desde el más puro de las piezas de mobiliario hasta los grises que aporta el mármol blanco de Macael que van en el suelo, pasando por el blanco veteado del travertino de las capillas. Es, además, la primera iglesia con mobiliario sagrado hecho con Silestone, lo que ha permitido que el blanco sea perfecto, sacando así al material de su uso habitual. La planta del edificio se constituye como un muro continuo que se pliega sobre sí mismo para conformar la nave central que acoge la sacristía y el despacho parroquial. El gran eje que se marca en el techo está ornamentado con volúmenes que imprimen una sensación de suspensión o ingravidez. Las capillas se agrupan formando un cuerpo pétreo rodeado por el muro exterior, lo que lo constituye en un sitio íntimo y de recogimiento. La nave fracturada por una grieta de luz revela un profundo simbolismo, trazando el eje que conduce hasta el altar de la iglesia.

La estructura es radial y tiene como foco el altar, una planta de salón, en la que el máximo número de personas puede estar cerca de la escena. Esta estructura facilita la acogida de una comunidad más numerosa, y a su vez, más participativa. El foco rompe la estructura y se fractúa por completo la fachada norte como final del eje de cubierta. La altura libre en el interior de la nave alcanza hasta los 11 metros en los puntos de más altura.

Palabras clave: Colocadores De Piedra Natural, Marmolerías, Marmolistas

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