Chaquetas para motoristas

Por: Tienda BMW  11/05/2010
Palabras clave: Equipaje, Chaqueta, motorista

Cuando las bajas temperaturas aprietan, como en estas fechas, lo primero que viene a la cabeza de cualquiera para protegerse del frío es hacerse con los servicios de una buena chaqueta. Un motorista está en el mismo caso, pero con varias características especiales: Primero, se mueve en un ambiente más frío que un usuario normal de transporte público o de coche si hablamos de uso diario, puesto que a la misma temperatura externa la velocidad sobre una moto produce un área de barrido del aire, que baja la temperatura exponencialmente respecto a la exterior.
Segundo, algo que no preocupa mucho a un usuario normal, pero que es fundamental para cualquier actividad física (y montar en moto lo es porque necesita cierta agilidad, capacidad de reacción y fuerza) es la movilidad. Para que nos entendamos, todos estamos de acuerdo en que un abrigo de visón puede abrigar mucho, pero nadie se imagina a un motorista montando con una prenda voluminosa y poco flexible como esa. Además, debe estar diseñada para proteger del aire frontal y la lluvia a muy alta velocidad y en una posición que no es la erguida habitual, sino la más o menos flexionada que puedes ver en distintos modelos (desde una superdeportiva hasta un pequeños scooter).

Tercero, un detalle definitivo que la aleja totalmente de una chaqueta de uso normal: la protección tanto de los elementos como de posibles caídas o percances. Por tanto, el tejido externo tiene que poder soportar la abrasión y el impacto contra el asfalto si fuera necesario, y ha de contar con protecciones amortiguadoras sobre todo en las articulaciones (hombros, codos, etc.).

 Bien, estos detalles son conocidos por cualquier motorista más o menos experimentado, aunque sea por experiencia propia, pero en el caso de los noveles, como los miles de afortunados poseedores del carné homologado de coche que te permite pilotar motos de 125, la cosa cambia. Hay mucha gente a la que ves montando en chaqueta y pantalones de tergal, o con el plumas de esquí… y esto es un gran error. Con este reportaje aprenderás a elegir la chaqueta más adecuada, y a saber que has de buscar en cada una de ellas.

 

 

¿DE QUÉ MATERIAL ESTÁN HECHAS LAS CHAQUETAS PARA MOTORISTAS?

En la memoria subliminal el término “ropa de moto” se relaciona inmediatamente a “cuero”. Esto tiene su razón de ser porque históricamente este material se usaba para fabricar equipaciones de motorista por su buena capacidad de resistencia a la tracciòn y la abrasión, pero la realidad es que tanto para la lluvia como para el frío el cuero (y la piel en general) es uno de los peores materiales que se pueden usar. Protege poco o nada del frío, absorbe mucho agua, seca lentamente, se cuartea y pierde cualidades rápidamente con la humedad.

Actualmente contamos con tejidos revolucionarios de última generación, pero ya desde principios de siglo la prenda más conocida para protegerse del frío, y sobre todo de la lluvia, en moto era el conocido Barbour. Se trataba una chaqueta de tres cuartos fabricada en tejido de algodón al que se le aplicaba una buena capa de grasa de caballo o similar. De esta forma, se impermeabilizaba y se convertía en un excelente cortavientos, a la vez de tacto confortable, pero en su contra estaba que la grasa manchaba y olía bastante (lógicamente) hasta que se secaba. Además, al ser de algodón, lo cierto es que su capacidad de protección en caso de caída era muy reducida.

Actualmente, casi todas las prendas invernales tienen una capa externa de Cordura, que es un tipo de nylon, pero de fibras más gruesas unas 6 ó 10 veces más resistentes. Como buena base plástica se puede impermeabilizar por dentro y sellar los cosidos, además de secar rápido y poder lavarse sin problemas en la lavadora. Eso sí, hay que seguir ciertas precauciones como no acercarlo a una fuente de calor muy fuerte (calefacción o chimenea) y no aplicar detergentes muy agresivos o disolventes. Nada fuera de lo lógico, vamos.

Por dentro lo más normal es que cuente con una con una capa de tejido transpirable de última generación, como el Gore Tex o el Hypora, además de algún aislante como el más conocido Thinsulate.

PROTECCIÓN

Como puedes leer en el inicio, la protección en caso de algún problema de “estabilidad” es fundamental. Por ello, todas prendas de moto y chaquetas en especial, tienen protecciones en las partes más expuestas y sensibles en caso de caída: hombros, codos, etc.
Estas protecciones tienen que ser anatómicas y flexibles para afectar lo menos posible a la comodidad, y por supuesto amortiguar el impacto de un posible golpe. Como guinda, algunas tienen además de esta capa amortiguadora interna (en contacto directo con el cuerpo), otra parte rígida o semirígida que sería una capa extra para soportar la abrasión.

Este diseño se está abandonando cada vez más a favor de las hombreras o coderas de una sola pieza blanda para favorecer ante todo la comodidad.

Pero, ¿cómo de blanda? Por ejemplo, la goma sola no amortigua mucho de por sí, además de pesar mucho (otro factor a evitar, han de ser piezas livianas). Por lo tanto, las marcas están investigando mucho al respecto, y valga como ejemplo que una de las mayores novedades de BMW el año pasado en su gama de ropa y complementos fue unas nuevas protecciones más ligeras y con mayor capacidad de amortiguación y resilencia que las anteriores. ¿Y que es resilencia? , pues la capacidad de un material de volver a sus características y su forma después de una deformación. Es decir, que si unas protecciones amortiguan mucho y bien, pero después de un impacto se “machacan” y ya pierden su capacidad de absorción, habría que cambiarlas. Los nuevos materiales, sin embargo, son capaces de soportar varios golpes y seguir amortiguando como el primer día.

Las cazadoras de gama más alta suelen incorporar también una espaldera que protege toda la columna vertebral. Además, todas las protecciones suelen ser desmontables para que se puedan lavar o cambiar cada cierto tiempo. Míralo bien cuando hagas tu próxima compra.

¿EN QUÉ FIJARSE A LA HORA DE ELEGIR UNA CHAQUETA MOTERA?

Es normal guiarse por al estética a la hora de comprarse cualquier cosa, y en este caso las cosas no iban a ser diferentes. Por ello las marcas más punteras suelen esforzarse mucho en que sus catálogos estén llenos de diseños impactantes y de última moda, pero en cualquier elemento de la equipación de un motorista tenemos que buscar mucho más. Tras la protección contra posibles impactos, importantísima pero que gracias a Dios es necesaria muy esporádicamente, está la que necesitamos diariamente en inviernos duros como este: la protección contra los elementos.

Para ello, aparte del material de que esté fabricada y del forro, es fundamental que vigilemos detalles como el ajuste de las mangas o el cuello y el sellado de las cremalleras. Por ejemplo, las bocamangas vienen con varios tipos de cierre para que podamos adaptarlos al ancho tanto de nuestro brazo como el de los guantes, si somos de los que nos gusta llevarlos por dentro. Los sistemas más habituales son los corchetes (seguros y duraderos, pero algo incómodos), la cremallera (muy efectiva, pero que debe ir sellada para no dejar pasar el aire) o el velcro (comodísimo, pero que pierde efectividad con el uso).

Lo mismo reza para el cuello, que lógicamente suele ser alto. Es un punto especialmente delicado porque, primero, es el más expuesto al aire y al agua, y segundo porque además de ser estanco ha de ser cómodo para no rozarnos en la barbilla, algo terriblemente molesto y demasiado habitual. En algunos modelos de gama muy alta- como algunas BMW- también puede ser regulable en altura además de en el ancho.

Si queremos protección contra el frío, la mejor elección es la de tipo “tres cuartos” porque evitará que el aire o incluso el agua se nos cuele por la cintura, en especial en las motos deportivas en las que se monta con el tronco muy inclinado hacia delante. Si, por el contrario, donde vivimos las temperaturas no son muy bajas, nos bastará con una corta que además de ser más cómoda suele venir con algún tipo de enganche al pantalón (a las trabillas del cinturón, por ejemplo) para evitar que se nos levante con el aire o la velocidad.
Además, es muy importante que la chaqueta que elijamos disponga de forro térmico desmontable. Simplemente se une a la parte interior por una cremallera y es fácil de montar y desmontar. Esto nos permite usarla cuando haga más frío, para quitarlo cuando en la época de temperaturas más suaves.

Las cremalleras deben tener algún tipo de sellado para evitar que el agua (muy importante en los bolsillos) y el aire frío (fundamental en la cremallera frontal principal) se nos “cuele” dentro. Así, el sistema más habitual es una tapeta que la cubre y que lleva siempre algún tipo de fijación (velcro o automáticos, cuyos botones deben ir forrados para no arañar el depósito cuando lo rocemos al apoyarnos sobre el), aunque también hay algunas que llevan sellado automático al estilo de las prendas de alta montaña. El problema de estas últimas es que no pueden ser muy gruesas, por lo que pierden resistencia al uso.

 Fuente: motos.autocity

Palabras clave: Chaqueta, Equipaje, motorista