9 de agosto: justicia social para los pueblos indígenas

Por: Fundación Anesvad  09/08/2010
Palabras clave: Internacional, Cooperación, ongd

Poca gente en occidente conoce de cerca la inmensa riqueza que se esconde detrás de las culturas indígenas milenarias. Un rico universo del cual se informa poco o nada. ¿Quién no ha visto alguna vez a los ‘All Black’ de Nueva Zelanda bailando la danza maorí denominada Haka antes de los partidos de rugby? Con ello no sólo infunden respeto al rival, sino que hacen honor a una gran tradición indígena de su país. Pero la realidad de los pueblos indígenas en la actualidad es muy diferente a este tipo de representaciones.

Y precisamente las tradiciones y costumbres de estos pueblos son poco o nada respetadas a lo largo y ancho del planeta. Representan el 5% de la población mundial pero sufren la marginación y la exclusión de manera abusiva. Son víctimas de un legado histórico de discriminación.

Una de cada tres personas que vive en extrema pobreza en el mundo es indígena. Es por ello que hoy, 9 de agosto, se celebra en todo el mundo el Día Mundial de las Poblaciones Indígenas. Una fecha que reivindica lo que les corresponde.

Desde la Fundación Anesvad queremos recordar en esta fecha tan simbólica a todas las personas que trabajan junto a nosotros en proyectos de cooperación en Asia y América Latina para posibilitar el acceso a la salud de estas poblaciones tan vulnerables. Proyectos de Atención Primaria en Salud y de promoción de la salud comunitaria que buscan promover el desarrollo humano sostenible de poblaciones afectadas por su simple condición étnica.

Y es que los indígenas son grupos humanos que representan tradiciones organizativas anteriores a la aparición del Estado Moderno y que sobrevivieron a la expansión de la colonización europea. Una colonización que arrasó con el legado lingüístico y cultural de muchas poblaciones y que todavía hoy sigue sucediendo con demasiada impunidad.

Ante la delicada situación que sufren -abocados a la desaparición en muchos casos- en abril del año 2000 la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas adoptó una resolución que establecía el Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas. Su mandato es examinar las cuestiones relativas al desarrollo de estos pueblos en lo social, cultural, económico, educacional  y en términos de salud.

Precisamente el Relator Especial  de NNUU para los pueblos indígenas, James Anaya, reitera en numerosas ocasiones que el derecho a la tierra y la soberanía de estos pueblos se ven claramente “violentados en pleno siglo XXI”.

Anaya no sólo denuncia la falta de derecho a la tierra o la desprotección de sus lenguas milenarias, sino que también critica con dureza la falta de acceso a derechos básicos como la salud o la educación de estas personas.

Consciente de esta dura realidad, la Fundación Anesvad cuenta con varios programas tanto en centroamérica como en el sudeste asiático que buscan mejorar la calidad de vida y el acceso a una atención sanitaria básica de numerosas poblaciones indígenas. Algunas de origen maya, como los Ixhil en Guatemala.

Algunas con las que igualmente trabajamos están en claro peligro de extinción en la actualidad, como los Tolupan Mina Onda, cuyos antepasados se remontan más allá de los mayas y viven en zonas rurales de Honduras.

En Asia también vamos a trabajar con poblaciones indígenas de China, como los Lahu o los Dai. Y es que en Asia también trabajamos en territorios multiétnicos donde la falta de acceso a la salud es una realidad.

Por todo ello, reivindicamos una vez más la posibilidad de que estos pueblos puedan gozar de los mismos derechos que todas las personas. 9 de agosto, una fecha para reflexionar.

Palabras clave: Cooperación, Internacional, ongd

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